Cuerpo y mente
Separar
Descartes nos propuso separar el cuerpo y la mente en dos partes distintas. Por un lado el cuerpo (res extensa) y por otro lado la mente (res cogitans).
En la visión de la salud integral, esa división puede quedarse especialmente corta: un diagnóstico físico no desaparece cuando una persona entra en consulta psicológica, del mismo modo que su mundo emocional y social no deja de existir cuando va a su médico de cabecera.
Separar puede ayudarnos a ordenar a los profesionales de la salud en diferentes áreas, especialidades y servicios, pero una cosa es organizar la atención y otra es fragmentar la comprensión de la persona.
Modelo biopsicosocial
Integrar
Acudir a la consulta psicológica no convierte el cuerpo en un asunto secundario. Si una persona llega con un acontecimiento físico relevante, ignorarlo sería borrar una parte de su contexto. Integrarlo significa darle su lugar en la comprensión de lo que esa persona está viviendo.
Para mí, esa es la utilidad del modelo biopsicosocial. Permite preguntarnos por las dimensiones que lo integran (biológicas, psicológicas y sociales) sin decidir de antemano cuál manda ni darles siempre el mismo peso.
¿Cómo está afectando esta situación a su descanso? ¿Y a sus relaciones sociales? ¿Qué significado tiene para la persona este diagnóstico crónico? ¿Qué expectativas tiene de la enfermedad? ¿Qué apoyos tiene?
Las preguntas se adaptan al contexto, no se convierten en una receta.
Una mirada completa
La persona
Pensemos en una situación general: dos personas pueden atravesar una dificultad física parecida y necesitar abordajes diferentes. En una puede pesar más la incertidumbre, en otra, el cambio de hábitos.
Algo importante a destacar es que el mismo nombre no resume dos experiencias distintas, porque la persona no es un diagnóstico.
Intervenir de forma integral es para mí mirar, de una forma más completa (y también más respetuosa) a la persona que tenemos delante.